Las varices son venas dilatadas y retorcidas que se hacen visibles bajo la piel, especialmente en las piernas, como consecuencia de un mal funcionamiento de las válvulas venosas. Estas válvulas, encargadas de impulsar la sangre hacia el corazón, pueden debilitarse por diferentes motivos, como, por ejemplo, factores genéticos, la edad, el sedentarismo o permanecer demasiado tiempo de pie. Cuando esto ocurre, la sangre se acumula en el interior de las venas, provocando que se inflamen y adquieran ese característico color azulado o rojizo.
Algunos de los síntomas más comunes de las varices son la sensación de dolor, pesadez, el hormigueo, calambres nocturnos, sensación de adormecimiento, así como picor o ardor. Y aunque este problema suele aparecer en personas de edad avanzada, lo cierto es que puede afectar a personas de todas las edades. Y, cuando afecta a personas jóvenes, lo más frecuente es que se agrave o se manifieste por primera vez durante la gestación.
De hecho, las varices en el embarazo son un fenómeno bastante habitual que preocupa a muchas mujeres. Por eso, en este artículo te explicaremos por qué aparecen las varices en el embarazo, cuáles son sus principales causas y cómo aliviar sus síntomas, además de ofrecerte recomendaciones sobre cómo evitar las varices en el embarazo y los tratamientos más adecuados que deberías seguir según cada caso.
La aparición de varices en el embarazo es muy frecuente y, por norma general, se debe a una combinación de factores fisiológicos propios de esta etapa. Durante la gestación, el cuerpo femenino experimenta un importante aumento de los niveles de progesterona, una hormona que provoca la dilatación de las venas para favorecer el flujo sanguíneo hacia el útero y el desarrollo del bebé. Sin embargo, esta dilatación también afecta a las venas de las piernas, lo que, como consecuencia, puede dificultar el retorno venoso.
A esta circunstancia se suma el incremento del volumen de sangre que circula por el organismo y la presión que ejerce el útero, cada vez más grande, sobre las venas pélvicas. Todo ello hace que el recorrido de la sangre desde las piernas hacia el corazón sea más complicado, lo que termina favoreciendo, así, la aparición de varices en el embarazo.
Además, existen otros factores que pueden influir, como la predisposición genética, el aumento de peso, el sedentarismo, la alimentación poco equilibrada o permanecer muchas horas de pie. Todos ellos pueden agravar la insuficiencia venosa y aumentar el riesgo de que aparezcan estas venas inflamadas tan molestas.
Aunque en muchos casos las varices tienden a mejorar o incluso a desaparecer tras el parto, no siempre sucede así. Los síntomas —hormigueos, calambres, hinchazón o sensación de pesadez— son los mismos que en otros tipos de varices y deben recibir la atención adecuada para evitar el desarrollo de otras complicaciones. Por eso, es esencial saber cómo prevenir las varices durante el embarazo desde los primeros meses de gestación.

No siempre es posible prevenir completamente las varices en el embarazo, ya que intervienen factores hormonales y genéticos sobre los que no se puede actuar. Sin embargo, sí es posible reducir significativamente su aparición adoptando una serie de hábitos de vida saludables. Entre las medidas más efectivas para saber cómo prevenir las varices durante el embarazo, podemos destacar, por ejemplo, la práctica moderada de ejercicio físico, elevar las piernas varias veces al día y durante el descanso nocturno, el uso de medias de compresión y evitar permanecer demasiado tiempo en la misma postura.
Caminar a diario, nadar o practicar ejercicios de bajo impacto son actividades que pueden ayudar a estimular la circulación y fortalecer los músculos de las piernas, lo que mejora la circulación. Otro aspecto importante a tener en cuenta si te preguntas cómo evitar las varices en el embarazo es vigilar la alimentación. Seguir una dieta equilibrada rica en frutas, verduras y fibra puede ayudar a controlar el peso y evitar el estreñimiento, lo que también puede aumentar la presión en las venas y favorecer su aparición.
Es aconsejable reducir el consumo de sal para prevenir la retención de líquidos y optar por ropa holgada que no oprima la cintura o las piernas. Estos pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia, aliviando la sensación de pesadez y disminuyendo la probabilidad de que las varices empeoren a medida que avanza el embarazo, lo que puede ser un factor de riesgo.
Cuando las varices ya han aparecido, existen distintas medidas que pueden ayudar a mejorar la circulación y aliviar las molestias. Como hemos comentado más arriba, descansar con las piernas elevadas por encima del nivel del corazón durante unos minutos varias veces al día es una de las formas más sencillas y efectivas de desinflamar las varices durante el embarazo.
El uso de medias de compresión también puede resultar de gran ayuda, ya que ejercen una ligera presión que mejora el flujo sanguíneo y disminuye el riesgo de sufrir complicaciones. Además, practicar ejercicios de intensidad suave o moderada, como caminar, realizar estiramientos o ir a natación, también puede ser beneficioso.
Si quieres saber cómo prevenir las varices durante el embarazo otro consejo es que evites estar de pie o sentada durante largos periodos. Cambiar de postura con frecuencia y mover los pies mientras estás sentada puede mejorar la circulación. Asimismo, se recomienda no aplicar calor directo en las piernas, ya que el calor dilata aún más las venas y puede aumentar la sensación de pesadez.
Aunque las varices durante el embarazo suelen ser un problema leve y temporal, es importante estar atenta a ciertas señales de alarma que pueden indicar que existen complicaciones. Cuando aparecen varices en el embarazo, existen algunos riesgos que no deben pasarse por alto, como notar que tienes una pierna más hinchada que la otra, si notas que tienes dolor intenso, si aparece enrojecimiento o sensación de calor localizado.
Estos síntomas podrían ser indicativos de una trombosis venosa profunda, una patología que requiere atención médica inmediata. También deberías consultar al especialista si notas que aparecen úlceras varicosas, endurecimiento de la piel o si las molestias persisten mucho tiempo después del parto.
Por ello, es fundamental no restar importancia a las varices en el embarazo y sus riesgos, especialmente si vienen acompañadas de fiebre o malestar general. Un diagnóstico precoz y un seguimiento médico adecuado permiten garantizar la seguridad tanto de la madre como del bebé y permiten adoptar las medidas necesarias para evitar complicaciones mayores.
Durante la gestación, los tratamientos médicos invasivos no se suelen recomendar, porque están contraindicados en mujeres embarazadas, ya que se prioriza la seguridad del feto. Sin embargo, una vez finalizado el embarazo y el periodo de lactancia, es posible recurrir a tratamientos específicos para eliminar las varices de forma definitiva.
Uno de los más eficaces es la esclerosis con microespuma, un procedimiento ambulatorio que no requiere cirugía ni anestesia general. Se trata de una técnica segura y efectiva, que se lleva a cabo en clínicas especializadas, como en Varicenter, que permite tratar las venas afectadas mediante la inyección de una microespuma esclerosante, logrando su cierre progresivo sin necesidad de incisiones ni bajas laborales.
Mientras tanto, durante la gestación, seguir las pautas sobre cómo evitar las varices en el embarazo que te hemos mostrado es la mejor forma de garantizar una salud venosa idónea, aliviar los síntomas y mantener unas piernas más ligeras y saludables en una etapa tan especial como el embarazo.