Las varices son venas hinchadas, dilatadas y retorcidas que, aunque pueden aparecer en distintas partes del cuerpo, son especialmente frecuentes en las piernas. Las mujeres tienden a sufrir más este problema, pero lo cierto es que las varices no entienden de género y pueden afectar a cualquier persona. Su origen está relacionado con varios factores: la edad, la predisposición genética, la falta de ejercicio, el exceso de actividad física de alto impacto o incluso algo tan común como pasar muchas horas de pie o sentado sin moverse.
Sin embargo, más allá de las causas, es importante entender que las varices son un signo visible de insuficiencia venosa, una alteración en el funcionamiento de las válvulas de las venas que impide el correcto retorno de la sangre al corazón, provocando su acumulación y, como consecuencia, la hinchazón de las venas.
Este problema no debe considerarse únicamente como una cuestión estética. Aunque muchas veces se perciben como un inconveniente visual, las varices pueden ser peligrosas si no se tratan a tiempo. En Varicenter, siempre decimos que, aunque cada caso es único, cuando las varices en las piernas empiezan a dar problemas, los riesgos aumentan y, por ello, resulta fundamental saber cuándo deberíamos preocuparnos. ¡Sigue leyendo si quieres conocer los signos de alerta médica que no deberías dejar pasar si sufres de este problema!
Una de las primeras cosas que deberíamos quitarnos de la cabeza es la idea de que las varices son un problema menor. Es cierto que, en fases iniciales, pueden no generar molestias graves, pero si no se presta atención, pueden derivar en complicaciones serias que van más allá del plano estético.
Las varices son peligrosas cuando comienzan a manifestarse síntomas como hormigueos, picores persistentes, sensación de quemazón en las piernas, hinchazón que no desaparece, calambres nocturnos o incluso eccema varicoso. A medida que la insuficiencia venosa avanza, la piel puede decolorarse y la sensación de pesadez en las piernas se vuelve constante y limitante en el día a día.
El verdadero problema aparece cuando esas varices en las piernas peligrosas empiezan a favorecer la aparición de úlceras venosas, trombosis venosas profundas o hemorragias. Las úlceras son heridas abiertas que aparecen, sobre todo, cerca de los tobillos y que pueden tardar mucho tiempo en cicatrizar, mientras que la trombosis implica la formación de coágulos en las venas profundas, con el riesgo de que estos migren hacia órganos vitales. Por otra parte, las venas varicosas más superficiales pueden romperse y provocar sangrados abundantes que, si no se tratan de inmediato, pueden llegar a representar un peligro bastante serio.

Una de las preguntas más frecuentes que recibimos en la clínica es: “tengo varices, pero ¿cuándo hay que preocuparse?”. Y la respuesta es clara: debemos estar alerta cuando las varices empiezan a condicionar nuestra calidad de vida. No es normal sentir un dolor en las venas constante, ni calambres que interrumpan el descanso por las noches. Tampoco es habitual notar que las piernas se hinchan desproporcionadamente al final del día, o experimentar una sensación de ardor y picazón en las zonas de la piel que rodean las varices.
Tal como hemos mencionado más arriba, otro signo de alarma es la aparición de úlceras varicosas que no terminan de cicatrizar, a pesar de aplicar cuidados y tratamientos tópicos. Asimismo, si observas que de repente aparecen más arañas vasculares o que las varices que ya tenías han aumentado de tamaño o se han vuelto más prominentes, es el momento de consultar con un especialista. Estos síntomas, aunque puedan parecer leves, son claros indicativos de que el problema está avanzando y que no debemos esperar a que se convierta en algo más serio.
Las varices en las piernas son peligrosas cuando empiezan a generar complicaciones de salud que van más allá de las molestias iniciales. Una variz se considera peligrosa si provoca úlceras, sangrados espontáneos o si existe riesgo de trombosis venosa profunda. Es decir, cuando el flujo sanguíneo se ve tan alterado que puede formar coágulos dentro de las venas profundas, comprometiendo gravemente la circulación sanguínea.
Además, es importante no subestimar los síntomas de dolor agudo repentino en las venas, la hinchazón súbita de una pierna o los cambios en la textura y color de la piel, como zonas endurecidas o con un tono oscuro alrededor de las varices. Estos son indicadores de que el problema necesita una solución urgente debido a que puede haberse producido una trombosis venosa profunda. Las varices son peligrosas cuando no permiten hacer una vida normal y empiezan a poner en riesgo la salud cardiovascular.
No es necesario esperar a que las varices se vuelvan peligrosas para empezar un tratamiento. De hecho, cuanto antes se intervenga, más sencillo y efectivo será el procedimiento. Las varices deben tratarse cuando empiezan a generar molestias recurrentes, cuando el dolor en las venas se hace habitual o cuando los síntomas empiezan a afectar a la movilidad y al bienestar general en el día a día.
En Varicenter, tratamos las varices con técnicas avanzadas como la esclerosis con microespuma, un tratamiento indoloro y mínimamente invasivo que permite eliminar las varices de forma eficaz, sin necesidad de cirugía y con resultados estéticos y sintomáticos muy satisfactorios en muy pocas sesiones en el 95% de los casos.
Para el 5% restante también existen soluciones como la cirugía, que pese a que requiere de un mayor tiempo de recuperación, permite eliminar el problema de manera eficaz. Por este motivo, cuanto antes consultes este problema con un especialista, más sencillo será abordarlo y mejor será la recuperación.
No tratar las varices a tiempo implica dejar que la insuficiencia venosa siga avanzando, y con ello, aumentan las complicaciones. Las varices en las piernas peligrosas no aparecen de un día para otro, sino que se trata de un proceso progresivo en el que, si no actuamos, corremos el riesgo de padecer problemas como trombosis, úlceras crónicas y hemorragias espontáneas.
Además, en estos casos, la calidad de vida se ve muy afectada, ya que empieza a aparecer un dolor constante en las venas, hinchazón, hormigueo, sensación de pesadez, síntomas que, con el tiempo, pueden convertirse en un verdadero quebradero de cabeza en el día a día. De hecho, cuando se encuentran en un estadio avanzado, impiden incluso caminar con normalidad.
Por todo ello, si te preguntas sobre cuándo deberías preocuparte por las varices, la respuesta es sencilla: en cuanto empieces a notar señales de que algo no va bien. No esperes a que las varices sean verdaderamente peligrosas para buscar una solución. En Varicenter estamos preparados para ofrecerte un diagnóstico preciso y un tratamiento personalizado, adaptado a tus necesidades y pensando en tu salud y bienestar en el día a día.