A pesar de lo que mucha gente piensa, las varices son mucho más que un problema estético. Se trata de venas dilatadas y retorcidas que aparecen con mayor frecuencia en las piernas, donde la fuerza de la gravedad y el retorno venoso dificultan la circulación sanguínea. Aunque a simple vista puedan parecer inofensivas, las varices son un signo evidente de insuficiencia venosa, una alteración en el funcionamiento de las válvulas de las venas que provoca la acumulación de sangre y, con ello, la hinchazón y la coloración azulada o rojiza de los vasos afectados.
Factores como la edad, la predisposición genética, permanecer muchas horas de pie o incluso el exceso o la falta de actividad física pueden acelerar su aparición. Los síntomas iniciales suelen ser molestos. Entre ellos, podemos destacar la pesadez de piernas, la aparición de calambres nocturnos, sensación de quemazón, hinchazón e incluso picores persistentes.
Sin embargo, lo verdaderamente preocupante surge cuando no se aborda a tiempo como cuando decidimos no tratar las varices y estas evolucionan a problemas de mayor gravedad. En este artículo veremos cuáles son las complicaciones más frecuentes y por qué resulta esencial no ignorar las señales que nos da nuestro cuerpo.
La experiencia en clínica demuestra que el momento idóneo para decidir cómo tratar las varices es siempre el inicio de los síntomas. Esa pesadez constante en las piernas, el dolor intermitente al final del día o la aparición de calambres nocturnos son una advertencia de que la circulación ya no está funcionando de forma óptima. Si se ignoran estas señales, el problema va a progresar y lo que en un principio era una pequeña molestia estética puede transformarse en un problema de salud mucho más serio.
Entre las complicaciones más habituales encontramos la aparición de úlceras venosas, que son heridas que se originan por el estancamiento de la sangre y que resultan extremadamente dolorosas y difíciles de curar. También puede producir tromboflebitis superficial, es decir, la inflamación de una vena superficial asociada a la formación de coágulos. En casos más graves, el cuadro puede evolucionar a trombosis venosa profunda, una complicación grave que no únicamente produce un intenso dolor e hinchazón, sino que puede derivar en embolias pulmonares, lo que puede poner en riesgo la vida de la persona afectada.
Otra consecuencia frecuente son los sangrados abundantes. Cuando una variz superficial se rompe, la hemorragia puede ser tan intensa que obligue a la persona afectada a acudir a urgencias. Además, los problemas con varices en las piernas suelen acompañarse de una pérdida progresiva de calidad de vida debido al dolor constante, a los cambios en el color de la piel y problemas para caminar o estar de pie durante largos períodos pueden terminar afectando al bienestar físico y emocional del paciente. Si quieres, puedes leer este artículo en el que hablamos de hasta qué edad se pueden operar las varices.

No todas las varices evolucionan de la misma manera, pero lo cierto es que las varices en las piernas son peligrosas y no mejoran sin la intervención de un profesional debido a que tienden a empeorar con el tiempo. El riesgo más evidente es el deterioro del retorno venoso, lo que incrementa la presión en las piernas y genera un círculo vicioso de inflamación, dolor y dilatación progresiva de las venas.
Uno de los mayores riesgos es la aparición de úlceras venosas crónicas. Estas lesiones, además de ser extremadamente dolorosas, requieren tratamientos prolongados y especializados para lograr una cicatrización completa. A ello se suma el peligro de infecciones recurrentes en la zona, algo que puede complicar aún más la recuperación. Otro riesgo importante es la formación de coágulos. Si bien no todos los coágulos representan una amenaza inmediata, algunos pueden desplazarse a otras partes del cuerpo y provocar consecuencias muy graves, como la obstrucción de arterias pulmonares. Si quieres ampliar más información, puedes leer este artículo en el que comentamos detalladamente cuándo es urgente tratar las varices.
Los problemas de las varices de piernas no son únicamente físicos. No hay que olvidar que también existe un impacto psicológico que no debe subestimarse. La incomodidad de convivir con síntomas diarios, sumada a la preocupación por las posibles complicaciones, puede generar problemas de ansiedad y limitar la vida social de muchos pacientes. Por eso, tanto por motivos de salud como de bienestar integral, los especialistas insistimos en la necesidad de actuar antes de que el problema se agrave.
Aprender a identificar las señales de alarma es clave para saber cuándo las varices en las piernas son peligrosas y requieren atención médica inmediata. Un sangrado abundante tras la rotura de una variz superficial es uno de los casos más claros en los que se debe acudir de inmediato a urgencias. También lo es la aparición de úlceras que no cicatrizan, ya que estas heridas abiertas se pueden convertir en una puerta de entrada para infecciones graves.
Otros síntomas que no deben pasarse por alto son el dolor agudo y punzante, la hinchazón repentina de una pierna o la aparición de zonas enrojecidas y calientes al tacto. Estos signos pueden estar alertando de la presencia de un coágulo o de una tromboflebitis. En casos extremos, si el coágulo se traslada a otras partes del cuerpo, puede llegar a provocar una embolia pulmonar, una complicación potencialmente mortal.
Ante cualquiera de estos síntomas, resulta imprescindible buscar asistencia médica inmediata. Los problemas graves relacionados con varices en las piernas no deberían afrontarse con remedios caseros, con cremas o soluciones improvisadas, ya que se trata de un trastorno circulatorio que requiere valoración y tratamiento por parte de profesionales especializados y, por supuesto, acudir a un centro especializado en varices. Por ejemplo, en Varicenter podemos solucionar este problema utilizando microespuma de varices.
Las varices son mucho más que una cuestión estética. Representan una señal clara de insuficiencia venosa y, cuando no se tratan, pueden tener consecuencias serias y terminar afectando al bienestar y a la calidad de vida de las personas que las padecen. Saber cómo tratar las varices en sus fases iniciales es la mejor estrategia para evitar que evolucionen a cuadros sintomáticos más complejos y peligrosos.